header-photo

Los nuevos 40

Lejos de representar una crisis, llegar a los cuarenta hoy significa el comienzo de una etapa más gozosa de la vida. Según un reciente estudio se trata de un período de plena felicidad

La Nación Revista
Domingo 30 de Octubre de 2005

Olvídese de la crisis de la madurez: los 40 pueden ser muy divertidos. La década que solía asociarse con la preocupación por la vejez, las ambiciones fracasadas y la panza prominente es en realidad un período de felicidad, según afirma un estudio reciente. Muchos dicen que los 40 de hoy equivalen a los 30 de ayer, y esto parece así tanto para la gente común como para las grandes celebridades.

Los científicos han identificado que a esta edad se vive una "oleada de crecimiento" que hace que disminuyan las tensiones y facilita las relaciones, haciéndolas más gratas. Esta cualidad, que los científicos han denominado "agradabilidad", aumenta drásticamente entre fines de la treintena y principios de la cincuentena.

Estos descubrimientos, basados en cuestionarios respondidos por 120.000 personas, sugieren que los sentimientos de realización y de aceptación de la propia personalidad son más frecuentes que el de desilusión. Los hallazgos contradicen la idea difundida por filmes tales como Ten (1979), la película en la que Dudley Moore encarna a un cuarentón desesperado que persigue a la más joven Bo Derek.

"Me sorprendieron mucho los descubrimientos –dice Samuel Gosling, psicólogo de la Universidad de Austin, Texas, que trabajó en la investigación–. En general se aceptaba que la personalidad humana ya estaba establecida a los 30 años, pero estos resultados indican que algunos elementos de ella no sólo siguen desarrollándose, sino que ese proceso se acelera después de los 40. Empezamos a distendernos y a disfrutar de la vida y de los demás sólo cuando llegamos al final de la treintena. Eso cuestiona todas las ideas de una crisis de mitad de la vida."

Las conclusiones, divulgadas en la publicación especializada Journal of Personality, han suscitado un debate entre los expertos. Algunos argumentan que el sosiego de la personalidad está originado por factores ambientales, como el sentimiento de relativo control en el trabajo, y la comodidad en la vida familiar y social, mientras que otros sugieren que es simplemente un reflejo de la disminución de los niveles de testosterona en ambos sexos. Eso explicaría por qué las personas son menos extrovertidas a medida que son mayores: ya no existe una demanda neurológica tan intensa de buscar excitación y estimular las sustancias químicas del cerebro. También se ha sugerido que los seres humanos están programados por la evolución para retraerse y proteger las ganancias emocionales y materiales después de los esfuerzos de la juventud.

Los hallazgos del estudio fueron respaldados por Stephen Joseph, psicólogo de la Warwick University: "A medida que las personas superan la adversidad en sus vidas pueden volverse más agradables, más tolerantes con sus amigos y su familia, y más capaces de relacionarse con los otros y de integrarse en la vida comunitaria", afirmó.

Amables y confiados

Nick Baker, de 45 años, director de Adventis NMG, una empresa de marketing con base en Londres, dice que su matrimonio estable, sus dos hijos y su hermosa casa en un pueblo de Cambridgeshire lo han ayudado a sentirse una persona más amable y confiada en la cuarentena, cuando compara su situación con la de décadas anteriores.

"Como uno tiene más experiencia, sabe qué es lo que quiere y cómo conseguirlo... Uno está cómodo con uno mismo, y más seguro", agrega Baker. Ahora participa regularmente en los acontecimientos sociales de su pueblo y tiene mucho más interés en relacionarse con sus vecinos.
"Quince años atrás estaba mucho más concentrado en mí mismo, y mucho más frustrado, trabajando en un entorno empresarial. La vida consistía en subir el próximo peldaño, y en hacerlo antes que el tipo de al lado, y eso me provocaba mucha presión y mucho estrés –explica–. Cuando uno se hace mayor, se abre mucho más a las personas que lo rodean, y eso implica involucrarse con la comunidad y con organismos solidarios. Uno puede soportar muchas más cosas cuando madura y tiene experiencia de la vida."

Kim Wilde, de 44 años, que supo ser la enérgica cantante del éxito de 1981, Kids in America, es ahora una exitosa diseñadora de jardines que lleva una vida campestre con su esposo y dos hijos, en una granja reciclado de Hertfordshire. "Ya no me tomo más en serio –ha dicho recientemente–. A veces simplemente trabajo en el jardín con ropa vieja."

Cuarentonas y bellas

Los cambios también se perciben bajo las luces de Hollywood y de las más sofisticadas pasarelas internacionales. Sarah Jessica Parker, Linda Evangelista, Elizabeth Hurley, Brooke Shields, Gong Li y Diane Lane celebraron este año su cumpleaños número 40. Ese número le toca ahora a una generación de bellezas destinadas a convertirse en modelo de lo que solía llamarse "edad madura". Es posible que sea el momento de darle la espalda esbelta a la minifalda, pero las viejas ideas de cinturas anchas, piel seca y ropa de matrona han sido eliminadas por el gimnasio y el spa. Y por una nueva actitud. "Hoy, tener 40 es lo que solían ser los 30, y los 50 son los nuevos 40", dice Diane von Furstenberg, inventora del seductor y atemporal vestido envolvente. Entre los hombres, un ejemplo de esto pueden ser Johnny Depp (42), Brad Pitt (42) y George Clooney (44).

Respecto de las mujeres, el arrasador éxito, tanto en rating como en premios, de la comedia dramática Desperate Housewives, sobre un grupo de esposas suburbanas cuarentonas, es sólo un ejemplo del poder de esta generación nacida en los sesenta.

Y si a esto se le agregan series como Fat Actress, protagonizada por Kristie Alley (54), y Comeback, con Lisa Kudrow (42), sobre una ex estrella de sitcoms que trata de resucitar su carrera, veremos claramente que existe la tendencia a celebrar a las actrices maduras y a las espectadoras igualmente maduras.

Si los 40 años son los nuevos 30, ¿cómo harán los diseñadores para manejar a esta gente experimentada en la moda que tiene al menos 20 años de experiencia haciendo compras? Este rico grupo de mujeres no gastará sus ingresos duramente ganados en una fantasía de temporada ni en productos caprichosos.

Como la mayoría de los diseñadores top están bien instalados más allá de los cuarenta, lo que funciona para el creciente mercado "maduro" ya les resulta terreno familiar. Así, en cierta medida, los diseñadores de moda seguirán creando colecciones como siempre lo han hecho, construyendo "looks" que ellos mismos o sus mejores amigas podrían usar. "Siempre he diseñado para mujeres", señala Donna Karan, cuya llegada a la escena de la moda, veinte años atrás, transformó el guardarropa de la mujer que trabaja. "No hay que perder la sensualidad, sino ganar sofisticación", dice.

A su manera

Otra razón por la que no habrá ningún cambio radical en la manera en que las casas de moda arman una colección es porque no ven la necesidad de seducir a una mujer de 40 años que ya sabe cuáles diseños le sientan. Los diseñadores quieren conseguir clientas novicias, entre los veinte y los treinta y tantos, que conservarán toda la vida.

"A los 40 ya sabemos qué es lo que funciona para nuestro tipo de cuerpo –dice Lois Joy Johnson, directora de moda de More, una revista para mujeres de más de 40–. Hemos aprendido qué es el estilo personal: se trata más bien de apreciarse y no de perseguirse."

Además, las mujeres ya no permiten que la sociedad les diga qué deben usar, y las ropas que antes identificaban a una generación, diferenciándola de la siguiente, han sido dejadas de lado.

"Vemos que todo se posterga: los hijos, el matrimonio, la vida adulta y la vejez", afirma el doctor David Metz, coautor, junto con Michael Underwood, de Older, Richer, Fitter, una guía de mercado para la generación "gris". A medida que cada año alarga un poco más la duración de la madurez, un nuevo vocabulario cobra forma.

Metz ve un futuro con una sociedad sin edad, en la que "las capacidades, los objetivos y el estilo de vida de una persona definirán a la gente más que cualquier número". Y con los progresos realizados durante la última década para ayudar a detener o a enmascarar el proceso de envejecimiento, el viejo dicho de que "la edad es un estado de ánimo" parece ser cada vez más cierto.

Por John Harlow, John Elliott y Jessica Michault
(Traducción: Mirta Rosenberg)

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/revista/nota.asp?nota_id=750894

1 comentarios:

La terapia de Rafaela dijo...

Para mi los 40 fueron "impresionantes" he atravesado momentos díficiles, "no me rendí" y por ello alcancé algunas metas, y ahora estoy preparándome para hacer de mis 50 un nuevo reto.
Me encanta toda tu actividad de blogs, eres una genia!!! besos